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El cambio de hora nos regaló una hora, pero no la dormimos: un estudio de DuckDik revela qué ocurrió realmente

Un análisis de 21.941 noches de 1.569 personas que usan la pulsera DuckDik Sense en cinco países europeos muestra que la noche del cambio de hora dormimos 26 minutos menos que un sábado normal. El organismo tardó varios días en adaptarse al nuevo horario.

Madrid, 5 de noviembre de 2026 · Alberto Lorente
El cambio de hora nos regaló una hora, pero no la dormimos: un estudio de DuckDik revela qué ocurrió realmente

Madrid, 5 de noviembre de 2026.– El pasado 25 de octubre retrasamos los relojes una hora. En teoría, teníamos 60 minutos más para dormir. Pero ¿qué hicimos realmente con ese tiempo extra?

DuckDik, la marca española de pulseras de bienestar, ha analizado 21.941 noches de sueño de 1.569 usuarios de España, Italia, Francia, Alemania y Portugal para descubrir cómo reaccionamos al cambio al horario de invierno.

La principal sorpresa: aquella noche dormimos 26 minutos menos de lo habitual. Y aunque el lunes ya nos habíamos adaptado prácticamente al nuevo reloj, nuestro organismo necesitó varios días más para recuperar sus horarios habituales.

«El cambio de hora nos regaló una hora más, pero no la aprovechamos para dormir. Lo más sorprendente es que, aunque ajustamos el reloj en una noche, nuestro cuerpo necesita varios días para adaptarse. Y todo esto ocurre prácticamente sin que nos demos cuenta», explica Alberto Lorente, cofundador y CEO de DuckDik.

Una hora extra que no aprovechamos

La noche del sábado 24 al domingo 25 de octubre, los usuarios analizados se acostaron prácticamente a la misma hora de siempre: alrededor de las 00:34.

Sin embargo, se despertaron antes de lo que cabría esperar si hubieran aprovechado la hora adicional. El resultado fue una media de 7 horas y 27 minutos de sueño, frente a las 7 horas y 53 minutos de un sábado normal.

El análisis también encontró señales de un descanso algo más fragmentado:

  • El porcentaje de noches con menos de siete horas de sueño pasó del 27 % al 39 %.
  • Los despertares nocturnos aumentaron de 1,5 a 1,7 por noche.
  • El tiempo que permanecimos despiertos durante la noche subió de 18 a 22 minutos.

La tendencia fue similar en los distintos grupos de edad, desde los menores de 35 años hasta los mayores de 50.

El lunes, casi como si nada hubiera pasado

Lo curioso es que el impacto sobre la duración del sueño prácticamente desapareció al comenzar la semana laboral.

El lunes 26 de octubre, los participantes durmieron una media de 7 horas y 13 minutos, apenas cuatro minutos menos de lo habitual. Se acostaron cinco minutos antes y se levantaron ocho minutos antes, según la nueva hora oficial.

Es decir, adaptamos rápidamente nuestras rutinas al reloj, aunque nuestros horarios biológicos todavía estaban ajustándose.

Cinco días para volver a la normalidad

Durante los días siguientes, los usuarios continuaron acostándose y despertándose ligeramente antes de lo habitual. La diferencia se fue reduciendo progresivamente hasta acercarse a los horarios normales al final de la semana.

Sin embargo, hay un dato importante: en el conjunto de la semana laboral no se perdió sueño. La duración media fue de 7 horas y 17 minutos, exactamente igual que en el periodo de referencia.

El cambio de hora parece haber alterado temporalmente nuestros horarios más que la cantidad total de descanso.

España se adaptó antes que Alemania

Aunque la tendencia general fue parecida, el análisis encontró diferencias interesantes entre países.

En España, la hora habitual de despertarse se recuperó en unas tres noches, aunque los usuarios siguieron acostándose aproximadamente diez minutos antes durante parte de la semana.

Italia necesitó alrededor de cuatro noches para recuperar sus horarios.

Alemania presentó el ajuste más prolongado: sus usuarios continuaron despertándose unos doce minutos antes de lo habitual durante toda la semana y durmieron, de media, seis minutos menos.

Francia apenas registró cambios en los horarios de sueño, mientras que en Portugal los participantes tendieron a acostarse antes y a dormir unos nueve minutos más.

Los noctámbulos tardaron más en ajustarse

El estudio también analizó si el cambio afectaba de forma diferente a las personas madrugadoras y a quienes suelen acostarse tarde.

Los madrugadores recuperaron prácticamente sus horarios habituales desde el lunes, con diferencias de apenas uno o dos minutos.

En cambio, los noctámbulos mantuvieron durante toda la semana un pequeño desfase: se acostaron unos ocho minutos antes y se despertaron seis minutos antes de lo habitual.

No obstante, ambos grupos registraron una reducción similar del sueño durante la noche del cambio.

Lo que nos enseña el cambio de hora

Los resultados muestran que cambiar el reloj es inmediato, pero modificar nuestros hábitos de sueño lleva algo más de tiempo.

También dejan una conclusión llamativa: tener una hora adicional disponible no significa necesariamente dormir una hora más. El organismo parece seguir sus propias rutinas, incluso cuando los relojes marcan otra cosa.

Y aunque la transición al horario de invierno produjo pequeños desajustes durante varios días, el estudio no encontró una pérdida acumulada de sueño durante la semana posterior.

Sobre el estudio

El análisis, elaborado por DuckDik a partir de datos de sus pulseras Sense, comprende 21.941 noches de 1.569 personas registradas entre el 10 de octubre y el 1 de noviembre de 2026 en España, Italia, Francia, Alemania y Portugal. La comparación de la noche del cambio incluye a 777 personas con datos esa noche y en los sábados anteriores.

Para reducir las diferencias entre personas, se compararon los registros de cada usuario con sus propios hábitos anteriores al cambio de hora, utilizando noches equivalentes de la semana.

Se excluyeron los registros incompletos o inconsistentes y se aplicaron controles específicos para corregir las diferencias horarias producidas durante la madrugada del cambio.

Se trata de un estudio observacional basado en usuarios de DuckDik, por lo que sus resultados describen los patrones de la muestra analizada y no necesariamente los de toda la población europea. El informe completo, con la tabla por países y la metodología, está en duckdik.com/prensa/.

Sobre DuckDik

DuckDik es una empresa española de tecnología de bienestar con sede en Madrid, cofundada por Alberto Lorente. Diseña sus propias pulseras de salud sin pantalla, como DuckDik Sense, fabricadas por un socio industrial, y desarrolla su propio software: DuckDik Health, una app que convierte los datos del cuerpo en información y recomendaciones comprensibles mediante un coach de inteligencia artificial.

Disponible en diez idiomas y sin suscripción, DuckDik Health acompaña a las pulseras que la compañía comercializa en España, Italia, Francia, Alemania y Portugal a través de duckdik.com y Amazon.

Las señales en bruto permanecen en el teléfono del usuario; lo que se sincroniza con su cuenta son cifras ya resumidas, alojadas en servidores de la Unión Europea.

DuckDik es una marca de bienestar y no un dispositivo médico: no diagnostica, no trata ni previene ninguna enfermedad.

Contacto de prensa

Alberto Lorente
Cofundador y CEO de DuckDik
press@duckdik.com
Sala de prensa: duckdik.com/prensa/

Unidades de prueba disponibles para medios. Alberto Lorente está disponible para entrevistas en televisión, radio, teléfono o en persona.

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