Mientras duermes, tu muñeca toma notas
Cada mañana la app te cuenta cuánto sueño profundo y cuánto REM tuviste. Curioso, porque la pulsera no ve tu cerebro ni mira tus ojos. ¿Cómo lo sabe? La respuesta mezcla pistas indirectas, estadística y una dosis de humildad.
Así se hace en un laboratorio del sueño
Para clasificar el sueño «de verdad» existe la polisomnografía. La persona duerme con sensores que registran las ondas cerebrales (el electroencefalograma o EEG), los movimientos de los ojos y la tensión muscular. Después, un técnico revisa la noche en tramos de 30 segundos y a cada uno le pone una etiqueta: vigilia, N1, N2, N3 o REM, según las reglas de la Academia Americana de Medicina del Sueño (AASM).
N1 y N2 forman el sueño ligero. N3 es el profundo, con ondas cerebrales lentas y amplias. En el REM el cerebro se activa mucho, los ojos se mueven deprisa y los músculos quedan casi sin tono.
Dato curioso: ni los expertos coinciden siempre. En un programa de la AASM con más de 2.500 técnicos puntuando las mismas grabaciones, el acuerdo medio fue del 82,6 %, y bajaba al 67 % en el sueño profundo.
Las pistas que lee una pulsera
Sin EEG, la pulsera juega a detective con lo que sí nota desde la muñeca:
- Movimiento. El acelerómetro detecta si te mueves. Es la mejor pista para separar sueño de vigilia, pero dice poco de la fase.
- Pulso. Un sensor óptico sigue los latidos. En el sueño profundo el pulso baja y se vuelve regular; en el REM se agita.
- Variabilidad de la frecuencia cardiaca (HRV). Son las pequeñas diferencias de tiempo entre un latido y el siguiente. Reflejan el tira y afloja entre el «freno» y el «acelerador» del sistema nervioso.
- Respiración. Respirar deja huella en el pulso: al inspirar el corazón se acelera un poco y al espirar se frena. De ahí se deduce el ritmo respiratorio, más pausado en el sueño profundo y más irregular en el REM.
- La hora. El REM abunda más en la segunda mitad de la noche.
Trocear la noche en 30 segundos
Con esas señales, el algoritmo imita al técnico: divide la noche en tramos de unos 30 segundos (en ocho horas salen 960). Para cada tramo calcula unos cuantos números y un modelo, entrenado con noches grabadas a la vez con polisomnografía, decide qué fase es la más probable: despierto, ligero, profundo o REM.
Por eso las pulseras hablan de sueño «ligero» en lugar de N1 y N2: sin ondas cerebrales, separar esas dos es casi imposible.
¿Cuánto se parece al laboratorio?
Es una estimación, no una polisomnografía. Lo dicen los estudios:
- Distinguir dormido de despierto se hace bien. En un estudio de 2021 con siete dispositivos de consumo, todos reconocieron al menos el 93 % de los tramos de sueño, pero solo entre el 18 % y el 54 % de los ratos despiertos.
- Las fases cuestan más. Con 106 personas y 440 noches, un modelo que solo usaba el movimiento acertaba la fase en el 57 % de los tramos; al añadir pulso, variabilidad y la hora de la noche, subía al 79 %.
- Hay mucha diferencia entre aparatos. Un estudio de 2023 con 11 dispositivos encontró acuerdos con el laboratorio que iban de «moderados» a apenas «leves».
- Las noches movidas son las más difíciles. Con sueño fragmentado, fallan más.
En perspectiva: si los técnicos humanos coinciden en torno al 83 %, que un algoritmo que no ve el cerebro llegue al 79 % es notable. Pero cada noche tiene su margen de error.
Qué hacer con la cifra
Lo valioso es la tendencia. Si un día marca 40 minutos de sueño profundo y al siguiente una hora y diez, puede ser tu noche o el algoritmo. En cambio, si durante semanas ves que tu sueño profundo baja cuando cenas tarde, eso sí es información útil.
- Compara medias semanales o mensuales, no días sueltos.
- Fíjate primero en lo más fiable: a qué hora te duermes, cuánto duermes y lo regular que eres.
- Usa las fases como una pista para hacerte preguntas, no como un veredicto.
- Si duermes mal de forma persistente, la conversación es con un profesional sanitario, no con la app.
En una pulsera sin pantalla como la DuckDik Sense, que también estima el sueño por fases, lo interesante llega al mirar varias semanas seguidas.
Preguntas frecuentes
¿Puede una pulsera saber de verdad en qué fase del sueño estoy?
La estima. No mide ondas cerebrales: combina movimiento, pulso, variabilidad de la frecuencia cardiaca (HRV) y la respiración deducida del pulso para calcular qué fase es la más probable.
¿Por qué se divide la noche en tramos de 30 segundos?
Es el estándar de los laboratorios del sueño: las reglas de la AASM puntúan la noche en épocas de 30 segundos. Los algoritmos de las pulseras copian ese formato para poder compararse con el laboratorio.
¿Qué grado de acuerdo tienen los wearables con el laboratorio?
Distinguen bien sueño y vigilia, pero las fases cuestan más. En un estudio con 440 noches, un modelo solo con movimiento acertó la fase en el 57 % de los tramos y, con pulso, HRV y hora, en el 79 %. Los técnicos humanos coinciden en torno al 83 %.
¿Debo preocuparme si una noche tengo poco sueño profundo?
Una noche aislada dice poco. Fíjate en medias semanales o mensuales. Si duermes mal de forma persistente, coméntalo con un profesional sanitario.
- AASM Manual for the Scoring of Sleep and Associated Events (American Academy of Sleep Medicine)
- Rosenberg & Van Hout (2013). The AASM Inter-scorer Reliability Program: Sleep Stage Scoring. J Clin Sleep Med
- Chinoy et al. (2021). Performance of seven consumer sleep-tracking devices compared with polysomnography. Sleep
- Altini & Kinnunen (2021). The Promise of Sleep: A Multi-Sensor Approach for Accurate Sleep Stage Detection Using the Oura Ring. Sensors
- Lee et al. (2023). Accuracy of 11 Wearable, Nearable, and Airable Consumer Sleep Trackers: Prospective Multicenter Validation Study. JMIR mHealth uHealth
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